PUTAS AL PODER, LOS CHORIZOS YA LO ESTÁN

ASÍ SE LLEVAN EL DINERO LOS QUE ESTABAN, PERO SE SIGUEN LLEVANDO LA PASTA POR LA PUTA CARA

JORDI PUJOL:  124.597,- EUROS AL AÑO DURANTE 12 AÑOS

PASQUAL MARAGALL:  124.597,- EUROS AL AÑO DURANTE 12 AÑOS + 94.000,- EUROS AL AÑO VITALICIO, TOTAL: 218.597,- EUROS

MANUEL CHAVES:  46.000,- EUROS ANUALES, PENSIÓN VITALICIA (ANTES LE DIO 10.000.000,- EUROS A SU HIJA)

J. JOSÉ IBARRETXE:  45.000,- EUROS AL AÑO, PENSIÓN VITALICIA

UNA VEZ MÁS NOS HAN DEJADO EN PELOTAS, TENEMOS LAS PRUEBAS, MENOS MAL QUE ESTÁ COMO UN OBÚS LA PENDEJITA

MAÑANA SIGUIENTE CAPÍTULO EN EL QUE VEREMOS COMO SE LA METE DOBLADA

A GRANDES MALES GRANDES FOLLADAS Y MAMADAS

gran follada de los vaqueros del porno

Carnaval de Brasil follando

QUE SE JODAN LOS MEZQUINOS, ASÍ SE FOLLA

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NOTICIAS OPEL, LAS MEJORES NOTICIAS DE LAS PUTAS OPEL

PUTASOPEL PÁGINA DE LIBERTAD Y PUTAS DESNUDAS

PUTASALPODER, PÁGINA EN DEFENSA DE LAS PUTAS Y PUTEROS QUE LLEGARÁN AL PODER

LOS POLÍTICOS SE LLEVAN EL DINERO TRANQUILAMENTE SIN NINGÚN RUBOR, PERO ELLOS SON LOS QUE TIENEN EL PODER JUDICIAL A SUS ÓRDENES, NOS DEJAN INDEFENSOS, SON LOS DUEÑOS DE TODO, LOS CIUDADANOS SOMOS PAYASOS A LAS ÓRDENES DEL PODER, EL SISTEMA NOS MACHACA, SE LLEVAN EL DINERO CON LOS IMPUESTOS, NOS SUBEN LA GASOLINA, NOS SUBEN LA LUZ, ALGO QUE TENEMOS QUE CONSUMIR POR COJONES Y PARA COLMO PONEN A LA GUARDIA CIVIL TODO EL PUTO DÍA EN LA CARRETERA PARA QUE NOS JODA CON SUS PUTAS MULTAS, LA GUARDIA CIVIL ES UN CUERPO QUE NO HACE NADA, NO HACEN MÁS QUE DENUNCIAR Y LLEVARSE EL DINERO, SABEMOS DE CASOS QUE DENUNCIAN SIN NINGÚN MOTIVO Y NI TAN SIQUIERA ENTREGAN LA DENUNCIA AL DENUNCIADO, DICEN QUE NO TIENEN TINTA EN LA IMPRESORA, PERO ESTO ES PARA AHORRARSE TINTA Y PAPEL, UN ABUSO MÁS, SI NO TIENEN TINTA QUE LA PONGAN, O ESTÁN ROBANDO O SON UNOS INÚTILES. SE IMAGINAN ALGUIEN EN UNA OFICINA SIN TINTA EN EL BOLÍGRAFO, IMPENSABLE, PUES LA GUARDIA CIVIL ASÍ TRABAJA. QUERIDO GUARDIA CIVIL, SI NO TIENES TINTA EN LA IMPRESORA, SACAS UN BOLÍGRAFO, ESCRIBES Y TE JODES.

 

El afán recaudatorio de la SGAE se ha caracterizado siempre por la desmesura hasta alcanzar límites bochornosos.  Algunos casos son recientes, como la pretensión de cobrar 95 euros a un instituto por representar Bodas de Sangre, o exigir 663 euros a una cafetería por encender la radio. Más descarnado es que perciba dinero de conciertos benéficos cuyas ganancias deberían destinarse a las personas afectadas por un determinado problema. Además obtienen ingresos del mencionado canon digital. Pero lo grave no es sólo que recolecte dinero de forma desmedida. En teoría, la SGAE es una entidad que protege los derechos de autor. Sin embargo, se queda con fondos que no van a parar a ningún autor. En su lugar, invierte el dinero en mantener su lucrativa empresa. El año pasado repartió 28 millones de euros entre sus empleados. O en caprichos, como cuando quiso hacerse con un Palacio en Boadilla del Monte por 30 millones de euros.

En 2009 supimos que la sociedad presidida por Teddy Bautista contaba con
un fondo de dos millones de euros para asegurar un retiro dorado a sus ejecutivos. Hoy, la propia SGAE corrobora que Bautista percibirá cada mes de dicho fondo 24.511 euros, el 60% de su actual sueldo más un importe mensual adicional. Según la SGAE , “la futura pensión mensual del Presidente del Consejo de Dirección se corresponde a lo que el mercado ofrece a directivos de su nivel y categoría en entidades equiparables a la SGAE ”. Sin palabras.

Teddy Bautista cobrará una jubilación de 24.500 euros al mes

 

POR EL PLACER DE LA LECTURA
La SGAE (Sociedad General de Autores) ataca de nuevo. Escrito y firmado por José Luis Sampedro, escritor.


 
POR LA LECTURA.
Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él sólo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Kart May. Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.

Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo. Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:  

a) obtiene algo a cambio.  
b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?. Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra. Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña. ¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!  José Luis Sampedro.

Si estas de acuerdo, pásalo. Por el placer de la lectura